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Biografía
de
Antonio Navarro Santafé |
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| TERCERA PARTE: ITINERARIO POR SUS OBRAS |
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Para describir esta Exposición de esculturas taurinas, la 1ª que hizo navarro Santafé, creemos que nada mejor hoy con más autoridad que lo que afortunadamente encontramos en su archivo: un ejemplar de "EL RUEDO", "Suplemento taurino del diario deportivo "MARCA". Año 1 * Madrid, 22 de Noviembre de 1944* Núm. 24", cuya contraportada esta toda ella dedicada a nuestro escultor en relación con esta Exposición. Transcribimos:
El título: "ANTONIO NAVARRO, al ver malogradas sus aspiraciones taurinas refleja su afición a través de la plástica". Ilustran la contraportada 4 preciosas fotografías en sepia:
La 1ª arriba en el ángulo izquierdo, una foto del escultor. Unida a ella la de uno de sus grupos taurinos. Ocupan, a nivel del título, la mitad de la hoja. El pie de ambas dice: "El joven escultor Antonio Navarro Santafé, junto a su obra "Juan Belmonte".
2ª y 3ª, ocupan bajo el título el espacio de las otras dos columnas. Entre ambas se dice: "Otra obra del escultor Navarro que recoge en bronce un gran pase de muleta del malogrado Manolo Bienvenida.- Abajo: Madroñito, el toro de oro, obra en bronce de Navarro.
4ª En el ángulo izquierdo bajo, otro grupo, hasta el corte de hoja, y sobre la fotografía: "Esta otra escultura representa al ex matador de toros Nicanor Villalta."
Entre el espacio de dos columnas de las fotos de los ángulos izquierdos de arriba y bajo, el siguiente texto en recuadro:
"Finalizaba la primavera de 1936, y semicerrados ya los cenáculos artísticos de Madrid, se anunció en el Círculo de Bellas Artes una Exposición de esculturas taurinas. Atraído por cuanto con la fiesta nacional se refiera, acudí al salón a los pocos días de haber sido inaugurada. De las diez obras que componían el conjunto, nueve presentaban las tarjetas de sus recientes compradores. Entre estos recuerdos que algunos eran Juan Belmonte, Manolo Bienvenida, Ortega y Villalta. (x)
"¿Qué ofrecían aquellas obras para haber alcanzado un éxito tan rápido y lisonjero? Ante todo, una pujante y vigorosa personalidad. Parcialmente considerados, resultaban casi todas ellas admirables por su apostura, su continente y su expresión.
"Sobre bronces y barros cocidos, representando felices momentos de los ases del toreo, parecía flotar una ráfaga de entusiasmo que las hacía vivir la vida la vida real del arte.
"Toda aquella obra demostraba, en fin, esos felices momentos de inspiración, de fiebre creadora, que solo los elegidos poseen.
"Volví otro día a recrearme en la contemplación de aquel inesperado goce del espíritu. Alguien se presentó al artista. Se trataba de un muchacho que apenas frisaba unos veintidós años.
"Antonio Navarro Santafé, alicantino de nacimiento y madrileño de adopción, me contó la breve historia de su vida. De niño sintió la vocación taurina y hasta mereció cierto prestigio como torero de salón. Lo toreaba todo: perros, carneros, sillas, coches, ciclistas. Igual le daba media verónica a un guardacantón que una revolera al lucero del alba.
"Un día acudió a una placita situada en los alrededores de Madrid. En aquel minúsculo anillo se lidiaban becerros, algunos más ilidiables que el buey Apis. Provisto de su correspondiente capotillo, Navarro consiguió dar dos o tres lances.
"A la estupefacción de comprobar que a los toros se les podía hacer la mismas cosas que a los muebles y a las farolas, siguió una confianza plena, que hizo creerle que ya había encontrado el verdadero camino de la fama.
"Al fin se impuso la dura realidad en forma de varetazos y magullamientos, y el neófito torero se avino a la conquista de nuevos horizontes.
"Empezó de botones en los Estudios pictóricos al servicio de la publicidad de una importante industria y a fuerza de constancia consiguió en breve tiempo aprender los secretos del dibujo.
Enderezados sus anhelos hacia la escultura, pasó a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios con don José Capuz. Ortells le abrió las puertas de su Estudio, y tras brillantes ejercicios consiguió una plaza en la Escuela Especial de Pintura y Escultura de San Fernando.
"Más tarde, para ampliar estudios, se matriculó en la Escuela de Bellas Artes, de Sevilla, y años después, en la de San Carlos, de Valencia, en la que alcanzó el título de profesor de Dibujo.
"Las primeras muestras de su arte fueron una cabeza de Nazareno, dotado de una intensidad de dolor inmenso, y un bronce titulado "Toledano", que al ser expuesto en un Salón de Otoño llamó poderosamente la atención de críticos y profanos.
"Antonio Navarro, al no ser torero, quiso reflejar su afición a través de la plástica. Fruto de ello eran las obras que exponía.
"Pasó el tiempo y no volví a tener contacto con el genial artista alicantino. Supe, sí, que seguía asiduamente con sus estudios y trabajos.
"Hace muy pocos días me lo encontré en plena calle. Me dijo que trabajaba y luchaba con bríos extraordinarios en la nueva Exposición que proyecta inaugurar en la primavera próxima. Esta vez su deseo es exaltar la figura del toro y describir su historia y su psicología tal como la vive en el campo.
"Le acompañé a su nuevo Estudio y pude contemplar a mis anchas algunas de sus obras. Terminadas unas, abocetadas otras, en todas palpita un realismo vigoroso, congruente, pletórico de acción y movimiento.
"Gran parte del trabajo, ya en parte realizado, se ocupa de varias e las hazañas llevadas a cabo por el famoso toro "Campasolo". Perteneció a la ganadería del Marqués de Salas. Se distinguió por sus fieros instintos, llegando a matar en la dehesa, cuatro toros, una vaca y varios becerros. Por sus fechorías sembró el terror entre el vecindario de la vacada. Fue estoqueado en la Plaza de Aranjuez por el diestro Angel Pastor el 20 de marzo 1881."
En el Museo de Villena se exhiben las grandes fotografías que él enmarcó de algunas de estas obras.
5.- Villena. Abril/Septiembre 1939.
Imagen de NTRA SRª DE LAS VIRTUDES.-
Talla en madera. Románica. Policromada 92 cm
El final de la guerra civil, 30 marzo 1939, estaba Navarro Santafé en Villena y allí vivió el término de la dolorosa contienda con sus paisanos. Se acabó el trabajo en los talleres metalúrgicos militarizados en los que estuvo destinado y al ser retornados a sus propietarios y cesar los pedidos de material de guerra se quedó sin empleo. Pasan los días y hay que hacer algo para ganar dinero y comer.
El nuevo Alcalde de la Ciudad, don Antonio Martínez, del que era huésped de su casa, con su madre desde que esta se vino de Madrid, le encarga un dibujo gigante del Jefe del Estado victorioso, Generalísimo Franco, que hace el carboncillo y colocan de ante telón en el Teatro Cine Chapí, único que entonces había en Villena. Le pagan 500 pesetas, con las que, con su madre, vuelve a Madrid y en la busca de trabajo lo encuentra en Talleres Talens, tallistas en madera, en lo que quería perfeccionarse para un conocimiento mayor de su vocación escultórica. Al par que practica la talla, siguiendo el trabajo del taller, modela en barro una estatua ecuestre del Caudillo, tanto inspirada como homenaje a su victoriosa personalidad como con la idea de ser momento en que con ella pudiera obtener algún pronto beneficio económico que las apremiantes necesidades diarias le instaban a buscar.
Mientras tanto en su pueblo pensaban en encontrar un escultor que fuera capaz de hacer una talla de la Virgen de las Virtudes, destruida durante la guerra civil la original que, según la historia y la leyenda unos peregrinos habían traído a la población de Villena en 1474 cuando ésta se encontraba refugiada en barracas en la Laguna, junto a la Fuente del Chopo, atemorizada por la epidemia de peste y allí la habían elegido Patrona en popular votación y singular escrutinio al salir por tres veces repetida esta advocación que nadie en Villena hasta entonces conocía.
Sus amigos, Ricardo Menor - el que se fue en el primer viaje con su hermano mayor Isidoro a la Argentina, pero pronto regresó - y José Verdú, amigo de la juventud, le escriben diciéndoselo y que han abogado ante los señores de la Junta de la Virgen para que se la encarguen a él, pero que ven dificultades porque el ilustre villenense don Gaspar Archent, Canónigo de la Catedral de Valencia, residente desde muchos años en aquella capital, con mucha autoridad en este tema, también porque el fue el promotor y realizador de la Coronación Canónica en 1923, se inclina fuertemente porque la hagan artífices reputados de Valencia que conoce bien, mientras que Navarro, dice, cree que "no hace más que toricos". Sus amigos le han contestado que Benlliure también hacía toros. Finalmente sus amigos abogando porque se dé el encargo a Navarro, que es un joven y prometedor escultor villenense, y otros porque en la disputa han oído que Navarro con seguridad la hará por menos dinero, cosa que, si siempre ha pesado, en aquel principio de nueva era de 1939 pesaba mucho más.
También se comentó a su favor que un escultor villenense se aproximaría más que un foráneo a la idealización que todos tenían de la Imagen destruida, y al final se acordó darle a Navarro el encargo. Sus amigos se han salido con la suya. A su urgente aviso el escultor llega a su pueblo y acepta el trabajo, pero como no tiene dinero pide que se le adelante, por lo menos, lo que puedan valer los materiales, que allí cifra en unas mil o pocas más pesetas. Pide se le faciliten fotografías de la Imagen destruida, pero en las estampas que unos y otros le presentaban no se aprecia bien el rostro, hasta que aparece una buena mujer llamada "la Poseta" que le entrega una fotografía con buen perfil, que es la que se lleva y utiliza para hacer su obra.
Obra que, una vez encargada, le recomiendan debe realizar con prisa porque tiene que estar para sus Fiestas y septiembre está ahí ya bien cerca. Con tales prisas, que él también promete en su emoción ante encargo tan sensible y que tanto le satisface pese a su responsabilidad que siente, regresa sin más dilación a Madrid y en el tren se da cuenta que, por esas prisas de todos, se marcha sin que le dieran las mil pesetas para comprar los materiales, madera y pinturas. Consigue que en Madrid se las preste un pariente y con la ilusión, piensa, que pondría todo hijo de Villena ante tal trabajo; tras estudio de esculturas románicas y por fin concepción definitiva de la obra, de la que solo tiene como modelo una leve fotografía de perfil para rostro y manos de una Imagen que llevan en la mente y en el corazón todos sus paisanos, también su madre y también él mismo.
Febrilmente trabajando termina, incluso con sobrado tiempo del que le indicaron, la talla de la Virgen de las Virtudes, en figura completa de línea románica, cabeza y manos en madera de nogal como la cabeza del Niño, y en pino el resto.
La ha policromado y tan satisfecho está de su obra que quiere verla como casi se la viste en Villena. Así que una vez seca la policromía recorta con cartón plateado los rostros de la Virgen y el Niño y con un lienzo blanco hace la figura del manto y con cartón dorado la corona. Cuando así la tiene, ufano llama a su madre y, cuando ésta le ve se emociona y se postra de rodillas, le reza y la besa. Al ver así a su madre Navarro comprende que su obra ha sido maravillosamente transmutada.
Ya no es escultura, que es la Virgen, a la que está rezando, la primera, su madre, como ya también se inca a rezarle él y como está ya seguro le rezará por generaciones su pueblo entero.
Rápidamente se apresta a llevarla a Villena, cumplida, con satisfacción, la obra y la urgencia.
También para cobrarla, a ver si puede superar algo la escasez y privaciones que con solo el sueldo de talleres Talens tiene. Pero su madre le pide que no cobre nada por ella. Se asombra al oírla. Están viviendo muy estrechamente y su madre le pide que no cobre éste trabajo que, además de por su devoción y transcendencia, también él ha hecho, como profesional en aquel tiempo tan difícil, ilusionado para ganar algo más.
Ante su insistencia y no querer ella escuchar sus razones él se la ofrece a su madre y le dice que en nombre suyo la entregará a la Junta diciéndole es donación gratuita de su madre a Villena, salvo las 1,200 pesetas que le han costado los materiales, que se las prestaron y que tiene que devolver.
Acompañado del Secretario de la Junta, que ha tenido ocasión de coincidir en Madrid para acompañarle a llevarla, el sacerdote hijo de Villena Rdo. Don Leopoldo Hernández Amorós marcha a Villena por tren con la escultura. La entrega a don Luis Delgado de Molina en su casa aunque no recuerda bien si fue casa de don Francisco Tarruella, ambos médicos. Creemos que sería casa de éste último porque era entonces Presidente de la Junta de la Villena. El había dejado para terminar en Villena la tonalidad exacta del color moreno de la Imagen, color tan amado y característico por el que los villenenses llaman a su Virgen la Morenica.
Entre los asistentes a aquella recepción de la obra hay también señoras y entre todos expresan diversidad de opiniones sobre el matiz exacto del deseado color moreno mientras se lo están viendo aplicar. Por más o por menos intenso no se ponen de acuerdo.
Hasta que alguien señala a una niña que está tocando el piano, hija del Dr. Molina, y exclama: Como el color de Cuchi.
Asienten todos y el color de aquella niña villenense sirve de modelo para ajustarlo y darle a la imagen el color moreno que se deseaba y en el que todos los asistentes han coincidido.
Le piden el precio y él les dice que: "Es regalo que mi madre hace a su pueblo". Pero les aclara que es el regalo de su trabajo, a salvo el importe de los materiales que recuerda que por las prisas no se le dieron y tuvo que pedir prestado en Madrid para adquirirlos, préstamo que tiene ahora que pagar.
Cuando va a cobrar las 1,200 pesetas a que le ascendieron los materiales, maderas elegidas dentro de lo que permitía el momento, y pinturas, con sus justificantes, el cajero de la Junta que era el cura Don Francisco Navarro todavía le dice que: "es cara la Virgen".
Pero no así piensan los señores de la Junta. Le expresan su agradecimiento con efusión y para demostrárselo y pagarle le piden que, como ahora se ha recordado que faltan los dos peregrinos que por tradición iban en las andas del Paseo, que las industrias madereras villenenses agrupadas las están haciendo como obsequio, no los habían previsto, hay que hacerlos. Navarro les contesta que es imposible tallarlos por falta de tiempo, estamos ya en Agosto. Le insisten y le encargan los haga de algún modo. Ahora las prisas son multiplicadas. Navarro, en su deseo de complacer sugiere que él podría comprometerse a dibujarlos, hacerlos en barro y verterlos a escayola policromarlos, pero solo podrían servir para salir del paso este año y ya habría tiempo para tallarlos al año siguiente.
Así lo aceptan ( ¡ cómo no ! ). Vuelve otra vez con prisas a Madrid y regresa a Villena para entregarlos a la Junta vísperas de Fiestas. Se quedan admirados al verlos porque, estaban tan bien policromados que parecían de madera. Este éxito se volvió en contra de su interés porque, entusiasmada la Junta con que estaban muy bien, y no se averiaron, los siguieron utilizando año tras año, mientras que Navarro esperaba un año y otro año que le hicieran el encargo hablado de tallarlos, o bien le pagaran sus esculturas como habían prometido al encargárselas.
Pasaron ¡ 14 años ! con los peregrinos de escayola en las andas de la Virgen, hasta que al acentuarse en ellos su bien comprensible deterioro que por su natural debiera haber ocurrido mucho antes, alguien hizo campaña para que se pasaran ya a materia definitiva, esto es a talla de madera. ¡Y aquí tenemos otra vez en su pueblo, víctima a Navarro Santafé!.
Con el mayor de los olvidos o sin la menor atención no se acordaron del Escultor. O se acordaron - decía con dolor - que si eludían que los tallara él tampoco le pagarían sus modelos y, sin su permiso, cogiendo los peregrinos de escayola policromada que todavía tenían sin pagarle, se los llevaron a un tallista de Valencia para que pasara a madera aquellos modelos de escayola.
Cuando Navarro Santafé llega en aquel verano del 53 ó 54, recuerda, a Villena a pasar las Fiestas, en su primer paseo ve en un céntrico escaparate comercial las tallas en madera de "sus modelos". Indignación y tristeza llenaron su ánimo. Era un sarcasmo que en su propio pueblo y por alguien de su propia gente se le hacía. Más, tal latrocinio. Y con un cartel ante ellas que decía: "Obra de los artistas valencianos... tal y tal." Le quitaban su nombre de aquellas esculturas que él concibió con especial ilusión y modeló con sus propias manos; que les puso actitudes, e incluso rostros concretos. Le quitaban su nombre, que era lo que más le importaba y dolía, y a lo peor se lo quitaban para seguir sin pagarle sus modelos, que sería lo que le importaba a ellos. Para colmo los habían afeado. Eran mucho más hermosos los modelos esculpidos por Navarro que las tallas de los valencianos quienes, seguramente para darles alguna variación y alejarse algo de la semejanza exacta de unos modelos que no eran suyos, sobre los que no tenían autorización de su autor, como impone la Ley para reproducir, los variaron pero para peor, lo que indignaba todavía más a Navarro, tremendamente dolido y enfadado por ésta acción.
Ante su reclamación a los directivos de la Junta de la Virgen del momento y simple encogimiento de hombros de éstos; dispuesto a sancionar tal desafuero se marchó, acompañado de un joven abogado recomendado por un amigo como bueno y económico, a Valencia, viaje de ambos a sus expensas, para hacer el primer Acto de Conciliación a los constructores que, como profesionales, conocían bien el mandato de la Ley de Propiedad Intelectual que dice que "nadie puede copiar una obra sin permiso de su autor". Entrevista que resultó agria y baldía por lo que al regresar, el Abogado, para seguir estudiando el asunto, le pidió que le remitiera el documento que tenía en Madrid, firmado por quien luego fue Alcalde de Villena, don José Rocher, con el encargo de ejecución de la imagen de la Virgen y peregrinos, documento que desde Madrid le envió por correo, pero al recibirlo el Abogado le contestó pidiéndole una provisión de fondos de 10,000 pesetas para iniciar el pleito y ¡ ay ! éstas son las que no podía enviar porque no las tenía, con lo que el abogado se quedó con el documento y jamás inició el pleito.
Más cosas de ingratitud o silenciamiento de su nombre en estas obras recibió Navarro Santafé - se quejaba - por parte de oradores en púlpitos, escritos o tribunas villenenses, meticulosos - decía - en agradecer a unos y a otros y jamás nombrarle para nada a él. Pero el pueblo, su pueblo, sabe que la Imagen de su Virgen fue su obra.
El leyó con gran satisfacción, compensándole éstos amargos recuerdos, cuando ya en su muy alta edad los relataba, de que no para todos había sido olvido, porque en buena letra de imprenta, una joven pluma de la Revista anual "VILLENA AZUL", al escribir un artículo titulado "LA VIRGEN NUEVA" en el Extraordinario de 1940, anónimo porque su firma como director y colaborador estaban, a su parecer, con exceso prodigadas en el número, decía:
"... Virgen nueva que las manos de un villenero, no podían ser otras, tallaban solemnemente, religiosamente, pensando que debía salir de su Arte, de su alma, lo que tenía en su corazón, en sus ojos, en su fe, la gente y la historia de su pueblo. Trabajo sublimemente delicado que solo el amor podía realizar. En talla policromada de noventa y dos centímetros hizo Antonio Navarro Santafé, gran artista, todavía más villenero, la Virgen de su pueblo.
El que escribe esta biografía, buena parte de ella a su dictado y comentario, más el tesoro de su archivo, recuerda con emoción el fuerte abrazo de Antonio después de leer aquel artículo que no recordaba, porque también era de él aquella pluma anónima de 1940 que ahora, tantos años después, a principios de 1983, le proporcionaba consuelo por aquellas sufridas ingratitudes.
El recuerdo de ellas, centrado en personas concretas, que fue su permanente amargo oculto en su gran amor a su pueblo, al escuchar ahora en los altos años de su vida, la encendida mención de su nombre en su obra más venerada, por aquella pluma juvenil anónima de 1940 mitigaba su corazón al encontrarse que alguna vez sí fue reconocido.
Pero, sobre todo, despreciaba la ingratitud - repetía -, y que sentía siempre que Ella y su madre no lo olvidaban. Mas también, la ASOCIACION DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES, en 1979, ¡40 años después!, siendo su Presidente don Antonio Hernández Hernández, tenía hacia él un acto de reconocimiento manifestado en artístico pergamino enmarcado en preciosa talla de filigrana, proclamándolo por su obra SOCIO DE HONOR, que le entregó con solemnidad y popularidad dentro del brillante acto oficial anual para la proclamación de Regidora Mayor de Fiestas, que agradeció con toda el alma.
Cuadro que colocó personalmente en sitio destacado de su ESTUDIO-MUSEO que, donado a la Ciudad por su esposa a su fallecimiento, como él deseaba, en él sigue.
Y como Nota Apéndice, todavía en el año 1990, consecuencia de unas sorprendentes discusiones promovidas por el Párroco Arcipreste de Santiago, de Villena, don Arsenio Irigoyen, natural de Tudela, que disgustadamente duraban ya 2/3 años, sobre los Derechos de Patronato de la Ciudad en su Santuario a Ntra. Sra. de las Virtudes, ejercidos desde 1522, intenta que la Sra. viuda de Navarro Santafé, Dña. Celia López, firme una declaración diciendo que su esposo donó la Imagen venerada de la Excelsa Patrona de Villena, a la Iglesia y no al pueblo de Villena.
Dª Celia, devota y respetuosa, para eludir lo que sabía no podía complacer, alegó que era muy niña en 1939 y no podía contestarle.
Quien contestaba era el propio Antonio, porque como si hubiera tenido la premonición de que años adelante, en algún momento, pudiera surgir alguien con intento de discutir la claridad de su donación, escribió de su puño y letra ésta, para caso de tal suceso, contundentemente declaración que dejó bien visible entre los documentos de su archivo:
"Nuestra Sra. María de las Virtudes, Patrona de Villena, obra de un escultor del siglo XIV cuya identidad será ya
muy difícil descubrir, destruida por la horda marxista y reconstruida por el escultor villenense Navarro Santafé
quien por encargo de su madre Doña Virtudes Santafé Marcos, villenense, la realizó y la regaló a su pueblo,
en gracia por haberles protegido de tanto peligro en nuestra guerra de liberación."
6.- ESTATUA ECUESTRE DEL CAUDILLO FRANCO. 1939
Le describe en notas manuscritas de su propia mano y en cuartillas mecanografiadas "para quien le interese"
PRIMERA ESTATUA IMPERIAL DE FRANCO.
"Después de pasada la contienda española, en el año 1939, por sugerencia de un Ingeniero francés, Don Carlos de Bourbón modelé y fundí en bronce la estatuilla ecuestre de Franco con bastante éxito.
El Sr. Bourbón le ofreció un contrato para la explotación de su venta, que firmaron. El ejemplar del contrato que se guarda en sus archivos dice textualmente:
"Entre Don CARLOS BOURBON ARNAL, domiciliado en Avenida de José Antonio, 78, MADRID de una parte y Don ANTONIO NAVARRO SANTA FE domiciliado en Doctor Castelo, 18 MADRID ha sido convenido lo siguiente:
"Don Carlos Bourbon se compromete a ayudar económicamente a Don Antonio Navarro para que pueda realizar una obra representando al Caudillo montado a caballo en bronce, así como las reproducciones de este mismo modelo.
"A la firma de este convenio, Don Carlos Bourbon entrega la cantidad de Ptas. 300,00 (Trescientas) para los primeros trabajos. A los quince días el Sr. Bourbon entregará otras 300,00 (Trescientas) Pesetas, y al mandar el modelo a fundir entregará Doscientas Pesetas mas (200,00)
"También se compromete el Sr. Bourbon a sufragar los gastos de la fundición de uno o más modelos; y gastos generales.
"Don Antonio Navarro se compromete a dar toda su actividad, sus conocimientos en la materia para realizar una obra digna de su faena.
"Las obras fundidas serán entregadas a Don Carlos Barbean para su venta. El precio de venta será estipulado de común acuerdo. El importante de las ventas será repartido por partes iguales.
En el caso de que el Sr. Barbean tenga que salir de España, su hermano Pablo Barbean podría reemplazarlo aceptando todas las condiciones, y, en el caso de que este se tenga también que marchar el también, lo reemplazaría la Sra. Doña Elsa de Paege. Tanto con esta Señora como con Don Pablo Barbean, cumpliendo ellos con los compromisos adquiridos por Don Carlos Barbean, también se compromete Don Antonio Navarro a cumplir como si se tratara del Sr. Don Carlos Barbean.
"EN MADRID, veinte de Noviembre DE 1939. AÑO DE LA VICTORIA.
"Firmados y rubricados: A. Navarro Santa Fe - C. Bourbón."
"Para explotarla comercialmente había que pasar por Censura Plástica de Gobernación. Conseguí la Patente -¡la única que se concedió para el mercado!.
"Al calor de la Patente se formó una Sociedad para su explotación y venta. Tomó las riendas del negocio D. Manuel González, Agregado de la Embajada de Finlandia, colaborando varios jefes de Falange de varios puntos de España. Entre ellos Don Fernando González de Córdoba, jefe del departamento de metales del Sindicato - hoy General de División - que suministraría el bronce, ya que entonces no había existencias de este metal en ninguna fundición de Madrid.
"Por otra parte y al margen de lo acordado, Don Carlos de Bourbón, el ingeniero francés que era mi socio por haber costeado el modelado y la fundición del modelo, pedía 10,000 pesetas "para los gastos del modelo."
"Cuando fuimos a firmar el Contrato, Don Carlos no estaba presente. Firmamos todos menos él. Sonó el teléfono y era él pidiendo las 10,000 pesetas dichosas, cosa que me sorprendió, pues en este contrato D. Carlos y yo percibiríamos el 20% de las ventas, que por lo que se calculaba posible representaría un millón para cada uno en las primeras 10,000 copias, y por su actitud se vino abajo el fabuloso negocio que prometía vender hasta 20,000 copias colocadas en Ministerios, Ayuntamientos, Cuarteles, despachos de grandes empresas, fábricas y la Fox Movietone la proyectó en los cines de España.
"Se había apoderado de la estatua D. Carlos y para poder rescatarla tuve que darle un grupo de ciervos en bronce., para lo que pasó algún tiempo. Una vez en mi poder la expuse en una saleta de la Junta Política de Falange, y al día siguiente se interesó por ella la Empresa Segarra, de calzado, en Vall de Uxó. Y como tenía necesidad urgente de dinero, se la vendí por 3,000 pesetas que me ofreció. En su hall la vi años después."
Así acabó aquel sueño de negocio con su arte a través del campo político, hablándole de cifras que le mareaban. Siempre se acordó de aquello y en especial de la estatuilla. Jamás tuvo suerte en tales empresas, que le surgieron alguna vez más, en las que de haber tenido signo favorable indudablemente hubieran variado su vida. ¿Para mejor? Posiblemente sí en el aspecto económico, en el que tan mal se encontraba y en el que mal se siguió encontrando durante bastantes años más. Pero en el artístico tal vez hubiera sido otro. Y así lo que alcanzó al final de su vida, fue todo mérito limpio de su arte, vivido con su soledad, su humildad, su modestia y su constancia en su vocación artística, que en la penosidad de sus dificultades le permitió pulir la maestría que impregnó a sus obras, realizar el numeroso volumen de ellas y, con ellas, las grandes que le llevarían a que su nombre quede grabado en el plinto brillante de los grandes escultores españoles del siglo XX.
7.- 1940.- Imagen de SAN BONIFACIO. Petrel
Poco después de las Fiestas de Septiembre de 1939 de Villena, en donde se seguía hablando por la inmensa mayoría de sus paisanos muy satisfactoriamente de la nueva Imagen de la Virgen de las Virtudes, Navarro Santafé es visitado en Madrid a finales de Octubre por una Comisión del Ayuntamiento de Petrel, la industriosa localidad alicantina que junto con Elda y Villena mismo forman ese triángulo espectacular del calzado que un día habrían de acreditar la fabricación española en el mundo entero. Los portavoces son Don Manuel Villaplana y el Sr. Chico de Guzmán. Le dicen que lo visitan llevados por el éxito de su Imagen de la Patrona de Villena, del que han oído hablar intensa y muy ponderativamente a muchos villenenses, cuando ellos sabían que otros pueblos habían llegado incluso a suspender sus fiestas porque el escultor encargado de hacerla no había logrado parecido con las imágenes destruidas de sus Patronos. Ellos venían a verle para encargarle
en talla de madera la imagen de SAN BONIFACIO, Patrón de Petrel, con el deseo que hiciera "otro milagro" como el de Villena.
Tuvo que aceptar el encargo, aun con todo el compromiso que representaba y su riesgo. Y no pudieron dejarle nada más que una simple fotografía planimétrica y orientaciones verbales más bien aturrulladas dentro de la cortesía de la amable visita. Inmediatamente se adentró con su proverbial concentrada atención en su nuevo encargo. Había que estudiar muy detalladamente, más aún, había que escudriñar a fondo aquella sencilla fotografía y sacarle todo lo que guardara en sí como copia de su modelo. Después de varios y ampliados dibujos se decidió por uno y lo modeló en barro. Escribió a Petrel que podían pasar a verlo. Llegaron a los pocos días y no le recataron en ocultar su complacencia y hasta su entusiasmo por su obra. No les dijo que, a falta de dinero para pagar modelo humano, había utilizado el espejo y había hecho su autorretrato en aquel barro; que su madre inmediatamente lo reconoció cuando entró un día en su Estudio pero que, luego él, con la barba y el bigote que en la fotografía mostraba el Santo, al agregárselo disimuló el notable parecido.
Así de bien aceptada la obra por sus mandantes, vació el modelado de barro en escayola y le sacó de puntos en madera de pino de Suecia. Pero como ve claro que no hay tiempo para tallarla en lo poco que falta para las Fiestas de Petrel y el modelo tiene un buen tamaño, le sugieren lleve esa imagen una vez policromada y patinada y se compromete a llevarla él personalmente.
Llegó con la Imagen a Petrel el mismo día de la fiesta y la entregó a la Comisión y Autoridades en la fábrica del Sr. Villaplana como previamente se había quedado. Terminado el acto de entrega y las amabilidades del momento, todos hablando con urgencias sobre la inminencia de la hora de la Fiesta, nuestro escultor se salió y se marchó a un Bar donde descansar. En él encontró a una antigua compañera de trabajo en la Fundición de Villena durante la guerra civil, una francesa llamada Renée y estando con ella entró en el Café un Guardia Municipal que, con gran voz, preguntó si se hallaba allí "el escultor madrileño que había traído el San Bonifacio" y al darse a conocer Navarro le comunicó el Guardia que lo mandaba en su busca el Sr. Alcalde para decirle que lo estaban esperando, porque mientras él no estuviera con ellos no saldría la Procesión del Santo.
Llegó el presuroso Navarro. Lo colocó el Alcalde a su lado, entre el y el Sr. Villaplana, le dio una vela y con tal preferencia y homenaje hizo la solemne y primera procesión de su San Bonifacio, con general satisfacción recibido como Imagen del Santo Patrón de Petrel.
Durante la Procesión, relacionando el suceso con los que le habían olvidado en su pueblo en igual circunstancia fue haciendo el recorrido conmovido consolándole el pensamiento aquello de que nadie es profeta en su tierra. Y recuerda siempre aquellos días de constante halago en Petrel, que en su humilde vida era los primeros que vivía como homenaje. Los recibía de todas las gentes y hasta le invitaron a vestirse de "fester" en la Comparsa de los Caballeros de Flandes. Yendo formado en la fila le invitaron a que hiciera de Cabo de Gastadores y el preguntó, muy complacido, que qué hacia falta para hacerlo bien y le contestó el invitante: "Beberse dos copas en aquella taberna". Entraron, las tomó acompañado de aquellos amigos, y su actuación de Cabo fue muy aplaudida.
Cuando terminaron las Fiestas se embaló "su" santo y se lo llevó a Madrid para continuar la realización en talla de madera de pino de Suecia que ya tenía iniciada. La talla es de 2 metros. Cuando la terminó ambas imágenes, la talla y la algo más pequeña de escayola policromada, las llevó de nuevo personalmente a Petrel, donde se veneran. Le pagaron 34,000 pesetas, que en 1940 le dejaron muy satisfecho.
Pero no podía librarse de su anécdota penosa. La había tallado en Talleres Talens, donde trabajaba desde después de la guerra civil como "Acabador" en aquel taller de reproducciones artísticas, y su dueño le distinguía y deseaba que continuase con él, y en el que, con su autorización, hacía él sus trabajos particulares
Por tal circunstancia había embalado las imágenes de San Bonifacio en una de las cajas del Taller, lo que bastantes años después dio motivo, por la ligereza de un aficionado articulista, a crear un equívoco en Petrel que, lógicamente le disgustó muchísimo pero al que no pudo personalmente contestar porque por entonces había sufrido su primera trombosis. Poco después sufrió otra y aun luego siguió un infarto.
Ocurrió que en la Revista de Fiestas, de Petrel, número extraordinario, un artículo "Sobre la Imagen de San Bonifacio" atribuyó su autoría a los dichos Talleres Talens. Se basaba en los rótulos de la caja del embalaje. Gracias a que se enteró de ésta grave equivocación un buen amigo suyo, que conocedor de su enfermedad fue diligente en coger tanto su defensa como la información rectificadora que justamente correspondía al pueblo de Petrel. Este fue Don Alfredo Rojas, de Villena, que en su calidad de prestigioso publicista y persona muy estimada entre las localidades con organizaciones festeras, muchas veces invitado de honor a aquellas Fiestas, escribió un ardoroso artículo explicativo en la misma Revista del siguiente año, 1977, y de acuerdo con el Ayuntamiento de Petrel se intentó llevar a Navarro a que firmara su talla, lo que no fue posible entonces por su enfermedad, ni ya más adelante, nunca repuesto, y porque fue incidente que se decidió mejor silenciar ante él porque le permanecía su disgusto que le aforaba a veces y le hacía hablar con enfado repitiendo que eran muchas las obras que tenía sin firmar, tal vez siguiendo la pauta de su maestro ideal, Miguel Angel, que tampoco firmaba y, al parecer, es norma muy extendida entre los escultores.
Durante su visita en los años 1940 y 41 a Petrel, satisfecho por las atenciones recibidas y deseoso, como siempre fue relevante en él, de dar testimonio de ello, especialmente al Sr. Villaplana, tuvo tiempo de modelar la CABECITA de una niña suya de 2 años, para la que un famoso alfarero de Petrel le proporcionó un barro finísimo que él mismo quiso preparar personalmente al efecto. 40 años después tuvo Navarro ocasión de volver a ver esta cabeza de niña que se encontraba perfectamente conservada como el mismo día que él la terminara. Niña que actualmente es esposa de un famoso festero villenense y, claro está, también de Petrel. Cabo aplaudido de la Comparsa de Estudiantes que, cuando se le nombra, siempre con afecto, se dice: "el inigualable Pepe Iglesias".
8.- IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA AMARGURA. La Bañeza. León.1943
QUE HACE VIRGENES
COMO SON...
...Yo no necesito verte,
Señora de la Amargura...
porque conozco las manos
donde, al posarse las gubias,
han dejado, ¡Madre Nuestra!
toda la belleza tuya.
Yo sé que, dentro del pecho
del escultor, hay oculta
una estrella milenaria
de fe, de amor y de música...
Yo sé que en sus dedos corre
una corriente profunda
de melodía española,
de gracia viva y fe única...
Yo sé que Antonio Navarro
- novio de Virgen y musa -
sabe saberse secretos
de terciopelos, de frutas,
de manantiales, de perlas,
de ángeles y de aleluyas,
de todo lo que las vírgenes
llevan en su sangre mustia;
yo sé, que en sus pulsos late,
la alta España, la segura;
la España de la Roldana;
la de Sevilla y de Murcia;
la que mirando al Calvario
toda de dolor madura...
Yo sé esto, y yo sé más,
y no lo olvidaré nunca...
¡Por eso no necesito
ver, de cerca, tu amargura,
porque sé, que como él te hizo,
es como eres...
¡Talla y música,
dolor y pena fundidos
en una azucena; en una!
JOSE ANTONIO OCHAITA
Del "Libro de Oro de la Cofradía
de Ntra. Sra. de la Amargura de la Bañeza (León)"
Hacia finales de 1943 recibió el encargo de la Cofradía de N.P. Jesús Nazareno, de la Bañeza, población cabecera del partido judicial de su nombre en la provincia de León que, junto al Orbigo y a la entrada de sus tres valles, vive el esplendor de su rica y variada industria llena de prestigio, para que les hiciera el "Paso" de la VIRGEN DE LA AMARGURA.
La Bañeza recibió ésta nueva obra en talla de madera con tanta satisfacción y demostró de tan cordial modo su aplauso que Navarro Santafé, entregándose como era proverbial en él al agradecimiento por quienes reconocían su éxito, les demostró su complacencia en respuesta a las atenciones recibidas que espontáneamente les hizo
y les regaló el boceto de la Corona de la Virgen, que con alegría aceptaron y posteriormente cinceló
el famoso orfebre madrileño Juan José. Y en su euforia ante su éxito, y claramente en correspondencia a como era tratado por los bañenazos, ya puesto a dar también les obsequió con otro dibujo para un Manto y un otro más para las andas de la imagen.
El ambiente tenía que ser muy cálido, tanto por lo que leemos en el seminario local "EL ADELANTO", que escribe en su número del 18.3.44: "A fin de satisfacer la curiosidad de nuestros cofrades y de los bañenazos en general hoy comenzamos publicando algo de la vida artística de D. Antonio Navarro Santafé
, autor del "Paso" de la Virgen de la Amargura." Y en su primera página expone la biografía del artista, con entusiasta ponderación y exactitud, acompañada de fotografía en la que en grupo, aunque en primer plano, aparece el entonces joven artista recibiendo de manos del Director General de la Renfe, Sr. Pérez Conesa, el primer premio del Concurso que tenía convocado.
Fotografía que comprendemos les entregaría porque no tendría otra más en consonancia recordando aquellos tiempos de escasez de todo.
La satisfacción de los bañezanos sigue porque el diario ABC de Madrid del 30.9.45 publica, en sus páginas de hueco grabado, una hermosa fotografía de
"Nuestra Señora de la Amargura, escultura del madrileño Navarro Santafé, para la Cofradía de Jesús, de la Bañeza," que se ve ya con la preciosa corona por él bocetada y realizada por el famoso orfebre madrileño Juan José.
No obstante su éxito, también hay algo de amargura para él en esta obra de la Virgen de la Amargura, que vemos en una minuta de carta que dirige al Obispo de León, y que por tal circunstancia curiosa reproducimos. Dice:
"Excmo. y Revdmo. Señor: Acepte, ante todo V.E. Rvdma. los respetos de su hijo en Cristo, y disculpe la exposición que le hago, seguro de que el recto juicio de V.E. pondrá en claro el litigio de este escultor con el pueblo de la Bañeza, sometido a la jurisdicción de V.E. Rvda., y a quien me tomo la libertad de hacer conocedor y fallante de éste enojoso asunto".
"El pasado año fui encargado por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús nazareno de dicho villa, de tallar una imagen de la Virgen de la Amargura, con destino a las solemnidades procesionales de tal lugar".
"Convenido el precio de la talla comencé mi obra encargándome a más gratuitamente del proyecto del conjunto del "Paso", como corona, manto, andas, etc., a fin de completar la obra de estilo y hechura."
"Terminada mi labor, la imagen - que ha satisfecho enormemente a los cofrades que me la encargaron - estuvo cerca de un año en mi estudio, sin que se hiciera cargo de ella la Cofradía, ya que en ese tiempo se cincelaba la corona, según mi dibujo, en plata, y se bordaba el manto, según también mi diseño."
"Pues bien, Excelentísimo Señor: Ahora que la corona está cincelada, el manto bordado y la talla terminada, tengo la ocasión única de exponerla a la pública admiración en los salones de la Asociación de la Prensa de Madrid o en la Asociación de Escritores y Artistas que preside el ilustre escultor D. Mariano Benlliure."
"Con esta exposición me propongo dos cosas: primero, dar a conocer mi personalidad artística; segundo, fomentar al par que la piedad la imaginería religiosa, y hasta ensalzar el nombre de La Bañeza que tales empresas de fe y arte acomete"
"Inútil creo decir a V.E. que, tanto la Asociación de la Prensa de Madrid, como la Asociación de Escritores y Artistas, son lugares dignísimos donde las cosas sagradas son tratadas con el máximo respeto, y que allí se han celebrado otras exposiciones como la de Estampas de la Pasión del Señor, patrocinada por el Excmo. y Revdo. Prelado de Madrid."
"A este deseo mío de exposición se opone tercamente - y con religiosidad mal entendida - la Cofradía de N.P.J.N., que ve en este lógico acto no se que cosas atentatorias a la Fe, por que juzgan con ojos pequeños de lugareños."
"Llega a tal grado su oposición que la corona - dibujada por mí y ya repujada - la retienen en su poder, negándomela al tiempo que niegan el permiso que yo les solicité en principio y estaban de acuerdo conmigo en exponer mi obra."
"Acudo a V.E. Rvda., por si la autorización prelacial pudiera convencer a este pueblo de La Bañeza de la legitimidad de mi pretensión. Acaso una carta de V.E. Rvda. dirigida a mí, aprobando mi deseo, fuera suficiente para que la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno depusiese su actitud, y si V.E. Rvda. escribiese con el mandato a la autoridad eclesiástica de la Bañeza, mi deseo tendría realidad y la fe y el arte saldrían gananciosos con ellos."
"Fiando en el corazón de apóstol y de artista de V.E. Rvma. se encomienda a sus oraciones y besa su anillo pastoral su hijo en Cristo, (y firma nada más) Antonio."
No vemos en sus papeles respuesta del Sr. Obispo. Tal vez la contestación esté en la fotografía que publicaba ABC con el píe arriba descrito. De todas formas fue una amargura que no pasó de ahí, porque si esto ocurría por 1945 muy pocos años después la misma Cofradía de la Bañeza le encargaba otro trabajo importante que describimos a continuación.
9.-CARROZA PROCESIONAL de NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO. La Bañeza.1952
Con fecha 15.4.1948 recibe carta de D. Luis Vigal Tinajas, de La Bañeza, en la que le dice que hace 4 días ha tomado posesión de Juez de la Cofradía de N. Padre Jesús y tiene como programa el embellecimiento del "Paso". Se extiende en sugerirle idea de lo que desea -"TRONO para ser portado a hombros EN TODA LA BANDA (estilo Murcia) y modificación del cuerpo de la imagen de N.P: Jesús - y le pide si podía enviarle dibujo, y presentar el trono en pastelina para su aprobación por el Cabildo de Diputados.
También le dice en su carta: "Espero tome V. interés en este asunto pues tengo decidida intención de que sea V. el que ejecute esta obra pues ya por la Imagen de Nª Sra. de la Amargura sabe el pueblo de La Bañeza los dotes artísticos que V. posee. La Imagen cada día nos gusta más.
Antonio acababa de casarse. Terminaba de hacer su viaje de novios y se había reintegrado ya a su clase en la Escuela de Cerámica. Le iba a venir bien aquel encargo. Pero no fue tan fácil porque, sobre el Juez, los Diputados convocaron un Concurso limitándolo al máximo de 50,000 pesetas. Asistió a él Navarro con otros, y lo dejaron desierto. Pero Navarro, sobre aquel limitado, envió ya fuera de concurso otro suyo libre por bastante más cantidad y éste le fue aceptado.
El 19.6.51, desplazado a la Bañeza, firma allí el Contrato con el nuevo Juez de la Cofradía que era D. Julio Valderas, por el que
"CLAUSULA PRIMERA.- Don Antonio Navarro Santafé viene obligado a realizar:
"a)- El modelado de un cuerpo para la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cuyo cuerpo, escultóricamente bello, será de madera, con brazos articulados, acoplándole sobre el mismo la cabeza, manos y pies que ya tiene la efigie.- Dicho cuerpo tendrá una fuerte armadura de hierro, siendo su altura la que corresponde a la cabeza para que quede con la máxima belleza.-
"b)- Un trono para la escultura ya dictada de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que se ajustará a la maqueta presentada por dicho Sr. Navarro Santafé a la Cofradía, y aprobada por ésta, cuyo trono, compuesto de tres cuerpos, tendrá unas dimensiones aproximadas de un metro y ochenta centímetros de anchura por tres metros de longitud y con arreglo a las características siguientes:
"La altura, o cuerpo superior, será de cristería, con cuatro cartelas, representando cada uno de ellas motivos alegóricos de la Pasión, y trazados de celosía, totalmente calados.
"El cuerpo medio será todo él tallado, con cuatro grandes cartelas en las esquinas, en cada una de las cuales figurará un niño escultórico, con profusión de frutas, hojas, etc...
En la parte frontal y posterior figurarán dos escudos: uno, el que lo es de la Cofradía y, otro, el de la ciudad de La Bañeza.- En los laterales, dos grandes óvalos, medallones o figuras similares con figuras de la pasión en relieve alto, uno de los cuales representará "El beso de Judas".- El cuerpo inferior estará formado por una gran media caña que recorrerá toda la planta y estará rematada con adornos colgantes de bronce. Los cuerpos irán separados entre sí por dos grandes baquetones con hojas que circundarán todo el trono.-"
"Todo el trono es tallado e irá adornado con frutas, conchas, volutas, baquetones, ángeles o niños, además de los cuatro ya reseñados que forman parte del cuerpo medio. Dicho trono, en totalidad, irá en oro fino bruñido y patinado, mate y brillante. Las figuras de niños y ángeles irán policromada al "bol"; las frutas serán estofadas, así como las conchas que serán también policromadas."
"Se condiciona en la cláusula SEGUNDA que "hará con antelación suficiente para que las obras puedan ser expuestas en la "Capilla de la Cofradía el 1º.3.1952 (parece como si se hubiera tratado el tema de la exposición previamente, como pensando en no volver a nueva situación de disgusto cual hubo sobre la exposición de la anterior obra) y estarán completamente terminadas para utilizarla en la Semana Santa del mismo año."
Se condiciona la cláusula TERCERA: El precio por el que se concierta la obra puesta para utilizarla en La Bañeza por 80,000 ptas., a pagar en 7 plazos: 15.000 Ptas. a la firma del Contrato; 10,000 en la 2ª quincena de agosto del mismo año; 10,000 en igual quincena de diciembre y 10,000 en la 2ª quincena de febrero de 1952. Y las 35,000 restantes contra entrega de la obra en 4 letras aceptadas vencimiento 10,000 en la 2ª quincena de abril/52; igual cantidad en igual quincena de junio/52; la misma fecha de septiembre y las últimas 5,000 en diciembre de 1952.-
Por diciembre de 1951 ya les escribía Navarro pidiéndoles el retraso de la entrega que se le debía haber hecho en agosto y se les quejaba de que no fueran a ver cómo llevaba la obra. El 15 de diciembre le escribe el Juez de la Cofradía excusándose que si no han ido es "por la seguridad en que lo hace bien". Que ya le ve en su nombre el General Benavides y por ello se ha agrandado la obra. Efectivamente el trono estaba proyectado de 3 X 1,80, porque querían poderlo llevar, con varales, a hombros, a lo que se resistía Navarro que creía debía ser más grande 3'74 X 2'48 como al final se hizo y recordaba Navarro que al ser mejorado en todo le pagaron otra igual cantidad como la contratada en más. Y las atenciones con él fueron tantas cuando entregó su obra - narraba emocionado -, le mostraron su complacencia con homenajes y agasajos en tal ambiente que poco menos sucedió como le alentaba el Juez de la Cofradía D. Julio Valderas por carta: "A ver si le vemos a Vd. en la Semana Santa, cuando inauguramos el Trono, detrás del Nazareno en hombros de los hijos de este pueblo alabando su obra."
Y fiel a su modo de ser, deseoso de corresponder a atenciones que le emocionaban con lo único en que era rico, su arte, les preguntó si tenían Banda de música, y al decirles que sí, y él vio que no tenían templete para conciertos les prometió bocetarles uno, con todos los detalles técnicos para su construcción, enteramente gratis. Y asó lo hizo. Obtuvo permiso del Ayuntamiento de Madrid para aplicar a su boceto los detalles técnicos en cuanto a alzado, planta, y resonancia para que tuviera el quiosco, en la proporción necesaria para aquella Banda más pequeña, los mismos de los del Retiro de Madrid. Le habían prometido que si les mandaba bocetos y planos lo levantarían. Pronto los hizo, se los remitió y efectivamente sin dilación levantaron su Kiosco de Conciertos. Pese a su promesa de obsequio completamente gratis quisieron pagárselo, pero él mantuvo su oferta y ante la insistencia de pago les dijo que les cobraría un compromiso por el que el día que lo inauguraran lo hicieran con el Preludio de LA REVOLTOSA de Chapí. Y así se inauguró.
Al hacer el proyecto una vez en sus manos los datos técnicos, recordó que en Villena tampoco lo había y sin más pensarlo, ni decir nada, les hizo un proyecto más grande, conforme al mayor número de músicos que contaba su Laureada Banda Municipal y lo mandó al Ayuntamiento, ofreciéndolo, igualmente, completamente gratis. Pero Villena ni lo levantó nunca ni siquiera le acusaron recibo a su envío. Como cuando al aumentarle La Bañeza hasta el doble la obra inicialmente contratada para mejorarla conforme a su deseo yendo a su boceto inicial, lo que tanto le había satisfecho porque era la decisión acertada, no podía dejar de recordar, aunque no fuera más que por la cercana coincidencia en las fechas, que era lo contrario que siempre le había ocurrido en su Villena natal. "Que así es mi pueblo" él mismo decía.
La simpatía, mejor el gran afecto que Antonio Navarro Santafé sintió por La Bañeza le era correspondido. Hermosa muestra es el artículo que ante la noticia de su fallecimiento publicaba, en primera página, el semanario "EL ADELANTO BAÑEZANO" del 24 de septiembre de 1993, Año LI- Nº 2523, Director, Santiago Carrizo, que creemos bien vale acompañe su libro biográfico. Dice:
"EL ESCULTOR NAVARRO SANTAFE"
"El Ilustrísimo señor Don Antonio Navarro Santafé, autor de la escultura de la Virgen de la Amargura, de la Cofradía, bañezana de Nuestro Padre Jesús Nazareno, ha muerto.
El día 16 de septiembre de 1983, en Villena, su ciudad natal dejó para siempre la gubia que durante tantos años inundó de esculturas y monumentos España
Antonio, con la pureza de estilo de escultor de buena ley, de muchos quilates, maestro en transmitir lo que bullía en su espíritu a la madera, piedra o la materia que como catalizador admite el bronce fundido para crear estatuas perfectas que viven los tiempos pregonando glorias. Todo lo que admitiese su cincel unido a la plenitud de su arte creaba belleza.
Ha pasado por varios cargos de relieve. Don muchos los premios que consiguió durante su afanosa vida. En la actualidad era Académico de la Real Academia de Bellas Artes, de Valencia y profesor del Colegio de San Ildefonso, de Madrid, como más significativos.
A La Bañeza dejó quizá, lo mejor de su arte excelente. La Virgen de la Amargura. La primera figura salida de sus manos portentosas, de carácter puramente pasionista, en ella puso toda su alma, corazón, ilusión y sobre todo amor, que le permitió la creación de una escultura de cuidada anatomía y delicada expresión, perfecta al momento que representa la Pasión del Redentor. Imagen magistral que ya forma parte del pueblo bañezano como una de sus pertenencias espirituales que le ha inspirado devoción y cariño, que es visitada diariamente en la capilla de Jesús por muchos bañezanos y que emociona a todos en su salida procesional el Miércoles Santo de cada año, en la que ella como único "paso" es paseada solemnemente por las calles de la Ciudad.
El trono de nuestro Padre Jesús Nazareno, es otro monumento que nos dejó Navarro Santafé. Las primorosas figuras de los relieves de las cartelas proclaman su cincel. Son filigranas de arte propias del maestro.
Antonio Navarro Santafé, fue siempre bueno, trabajador, serio, entusiasmado de su arte que hacía que muchas veces - La Bañeza es un ejemplo - no diese importancia al valor monetario que legítimamente le correspondía, par él solo la obra era el fin de su vida. Ver terminado, como él sentía, cada uno de sus innumerables trabajos era su todo.
Visitó varias veces a la Bañeza, alguna acompañado de su esposa, Doña Celia López Hernández, que le amo y admiró su talento y delicadeza en la vida y en el arte. Celia: ten seguro que los bañezanos al ver la imagen de La Virgen de la Amargura pediremos por él. No le olvidaremos. Antonio Navarro Santafé ya pertenece a la Historia Bañezana".
L. Vigal.
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Pedro Hernández Marco
Escaneado y tratamiento fotográfico
" Carmen García Reig "