| PRIMERA PARTE: BIOGRAFIA |
REGRESA SU MADRE Y HERMANAS DE ARGENTINA
Regresa su madre y sus hermanas Juana y Celia
de la Argentina. Encuentran en la calle
del Ancora un cuarto
para
vivir la familia. Tiempo después lo dejan por otro
en el Paseo de
las Delicias. Un día se encuentra con la
compañera de Barrenechea y ésta le recomienda
visite
a la Modista Mm. Lafontaine que necesita dibujante. Se acuerda
con ella y le hace 50 creaciones. Ante su habilidad en el dibujo
le sugiere la acompañe a París pero él se
niega
porque su empeño está en ser escultor.
Desde que terminó el servicio militar
en 1927 hasta la proclamación de la República, 1931,
su principal ocupación práctica fue la relatada
Exposición de temas vascos, para la que
debido a su necesidad
tuvo que someterse a Barrenechea, por quien cada vez sentía
más
aversión y el período del dibujo de modas.
También se ocupó del
MONUMENTO AL LAUREADO TTE.
HERNANDEZ MENOR en su ciudad natal del que
escribiremos detalladamente
en el capítulo de OBRAS.
VISITA LA EXPOSICION INTERNACIONAL DE BARCELONA.
Precisamente cuando trabajaba en aquellos dibujos de modistería llegó a España en 1929, un argentino amigo de su familia, que le visitó y le invitó a acompañarle a la Exposición Internacional de Barcelona, " de cuya visita quedó memorable reflejo en su memoria ante tanta grandeza y sus éxtasis contemplando los edificios que construyera la fantasía creadora de Gaudí o, dentro del recinto exposicional las cantarinas y luminosas fuentes encantador juego de luz y agua con las que sorprendiera al mundo, como adorno suntuario y magistral la magia enamorada del Ingeniero Buhigas."
A la vuelta a Madrid aumentadas sus necesidades tiene que volver con Barrenechea, modelando cuanto éste en su taller le sugiere para su negocio pero era lo que a él le solucionaba el apremiante pan de cada día.
Así llegó la República. La euforia de la nueva ilusión política captada por el instinto comercial de Barrenechea le hace encargarle modelar un busto de su simbología. Pedestal con busto y gorro frigio de 60 centímetros, que presentó pomposamente ante sus amigos políticos de cuyo acto quedó una fotografía que, en semicírculo contemplando la estatua se encontraban junto a Barrenechea y el autor de ella nuestro escultor Navarro las destacadas personalidades del nuevo Régimen Andrés Casaus, el Alcalde de Madrid Pedro Rico y otras personalidades republicanas. Fotografía que años después, en los peligrosos tiempos de la guerra civil, le sirvió a nuestro escultor como único documento para salvar su integridad personal al carecer de afiliación y ocurrírsele presentarla como testimonio de adhesión.
Seguía trabajando con Barrenechea. Este estaba muy boyante ante el éxito de la escultura de la República. Consiguió pedidos de más de 200 reproducciones, tanto en bronce como en escayola metalizada para oficinas ministeriales gobiernos civiles, alcaldías etc. Y cada vez era más fuerte el deseo de liberarse de ésta sumisión que oprimía su personalidad y en su propia casa va modelando y sobre todo dibujando cuanto su fantasía a impulso de su caudalosa vocación le va motivando. Como obras mayores hace: busto de la MARQUESA DE PERINAT, cincelado en mármol de Carrara, y TOROS, sobre modelos de fotografías.
Un día ve en un escaparate fotográfico de la Puerta del Sol una instantánea de un pase de Juan Belmonte que le impresiona y decide modelarla. Entra en el establecimiento a comprar la fotografía y, presidiendo el panel de una pared observa un Escudo de Armas con las sierpes y calderas y comenta con el propietario que tal Escudo está en el Castillo de su pueblo, Villena. Este le dice que se llama Juan Pacheco y es descendiente de aquel famoso Marqués de Villena que reconstruyó su Castillo, como varios otros. Nace de tal circunstancia una corriente de mutua simpatía que forjó una amistad que continuaría mientras vivió.
Pocos meses después recibe Navarro en su casa la visita del Mayoral del ganadero D. Antonio Pérez Tabernero, recomendado por Pacheco, y le encarga un toro en bronce después de ver los varios en barro que le muestra Navarro. Quiere uno original para su jefe, diferente de aquellas actitudes. Navarro le dice que él le avisará cuando lo tenga en barro para, si es de su aprobación, pasarlo a bronce. 15/20 días después de su aviso se presenta en su Estudio el ganadero salmantino D. Antonio Pérez Tabernero. Ve el toro que le ha modelado en barro, lo aprueba y se lo manda fundir en bronce. Cuando lo tiene fundido le avisa y le aparece el Mayoral a recogerlo. Navarro le pide 3,000 pesetas y éste le dice que es muy caro, que "cuesta tanto como uno de verdad". Y no se lo lleva hasta decírselo a su Don Antonio, y ya no contestó.
La espera en su apremiante necesidad le derrumbó una vez más. Cuando caía por su irresuelta necesidad en tales depresiones le martilleaba la cabeza la frase sarcástica que su padre, mientras estuvo aquí al regresar también mal de la Argentina, hacia la que se volvió otra vez, repetía como con cariño, pero que a él le hacía mucho daño: "Mi Antoñico siempre está con el palico que no da plata."
Sin embargo, ¿quien lo hubiera dicho entonces?, años después este toro se lo compró Don Pedro Guerrero, de Jerez de la Frontera, y le pagó 50,000 pesetas. Pero además, también años después se sirvió de éste toro para hacer una reproducción en bronce bañado en oro, encargo del General Barrón para ser rifado en la Corrida del "Toro de oro" de la Línea de la Concepción.
Pero entonces, con el agobio de su angustiosa necesidad económica, no tiene más remedio que volver con Barrenechea. Lleva con Barrenechea más de tres años en esa sumisión de su arte y su nombre que le duele cada vez más, que se agrava por el constante regateo y avaricia de éste que llega hasta a retrasarse en el pago de sus concertados honorarios. Como hace meses que vive solo (1935) no quiere en su apurada situación económica recurrir a sus hermanas y va a desahogar su disgusto a casa de otro Barrenechea pintor, con quien tenía amistad tal vez por conocer que este también estaba disgustado con su primo por actitudes de su inmoral conducta. Este lo recibe cordialmente y le invita a hospedarse en su casa lo que acepta tras convenir el pago de su pensión. Allí le ayuda con un dibujo y modelado de un relieve de un niño desnudo, en pastelina, para un concursillo que tenía que hacer el pintor para ingresar en una fábrica de platería, que por tal ganó. Y Navarro se sintió muy satisfecho porque ha podido corresponder a su favor.
ACEPTA CONTRATO PARA PATINAR LAS FAROLAS DE MADRID
Ha modelado varios toros en barro que va vendiendo para vivir. Hace dos toros, CAPOTE PERDIDO y DE SALIDA, que especialmente le gustan y decide reservarlos para la exposición taurina que lleva en el pensamiento y desea hacer. Considera necesario cubrirlos de bronce. Como no tiene dinero no duda en recurrir a la fábrica de Oxígeno Industrial que alguien le recomienda como que reciben encargos para cubrir con soplete en cobre. Así lo hace y cuando después de cubrirlos también los ha patinado los ve el Ingeniero, D. Manuel Rodrigo y, ante lo acertado que aprecia la pátina, le ofrece un contrato para patinar de igual forma las farolas del alumbrado de Madrid, ofrecimiento que Navarro acepta gozoso porque venía a solucionarle su situación económica después de su cese con Barrenechea.
A día siguiente, provisto de escalera
portada por el ayudante que se le puso, con sus botes de pintura,
trapos, pátina, disolventes y brochas la emprendió
con las farolas desde la Puerta de Atocha a la Plaza de la Cibeles
y desde allí toda la Castellana hasta Río Rosas,
y de nuevo desde la Cibeles por toda la Gran Vía, pasando
por la Plaza de España, Princesa, hasta Argüelles;
Cuesta de San Vicente y Florida y la Virgen del Puerto. Le ha
dedicado a este trabajo medio año. Ha ganado dinero para
mantener a su madre y hermanas porque al tener buen trabajo volvió
a vivir con ellas. En gratitud ha regalado al ingeniero D. Manuel
Rodrigo, aquellos dos toros que al patinarlos le dieron este trabajo.
Esos dos toros en barro, con la decisión
de cubrirlos de bronce y patinarlos, van a ser hito muy importante
en su vida. Los regaló al ingeniero y éste a su
vez los regala a uno de los dos capitanes de aviación que
se los ha ponderado al visitar la fábrica para hacerle
un importante encargo de extintores. Este capitán es sobrino
del Barón del Sacro Lirio que al verlos y gustarles, se
los regaló. También, por compromiso, a su vez el
Barón los ha tenido que regalar, pero como no quiere dejar
de tenerlos, enterado por su sobrino que se los regalaron en
la fábrica de oxígeno Industrial la visita y dice
al encargado Sr. Alfonso Mesas que viene por otros dos toros
de Benlliure. Este le dice que aquellos toros no son de Benlliure,
sino de su amigo Sr. Navarro Santafé, que está patinando
farolas por Madrid y llegará a la fábrica al final
de jornada. Vuelve a esa hora el Barón, habla con Navarro
y le encarga dos toros iguales, aunque en paso diferente. Acepta
el encargo Navarro y cuando los tiene patinados visita la fábrica
el Abogado de la Campsa, Don José Gutiérrez Solana,
(sin parentesco con el famoso pintor), ve los toros y se interesa
por su autor que le presentan. Le pregunta si haría un
grupo con toro y torero pero con Nicanor Villalta, que es su torero.
Acepta el encargo y cuando lo ve en barro le encarga dos copias,
una para él y otra para regalársela a su amigo y
admirado Nicanor. Le cobró 1,500 pesetas por cada grupo.
SU EXPOSICION DE TAUROMAQUIA EN EL "CIRCULO DE BELLAS ARTES" DE MADRID
En unos seis meses de ilusionado trabajo preparó
unas 12 obras. Estaba impaciente por realizarla. ¡Exposición
de obras suyas, con todo su nombre, por fin!. También estaba
ilusionado su socio, el Ingeniero Sr. Rodrigo, y con su influencia,
en el CIRCULO DE BELLAS ARTES, a finales del primer trimestre
de 1936 cuando ya las nubes de la guerra civil intranquilizaban
el cielo azul de España se celebró. Había
preparado unas 12 obras. Destacaban entre ellas los Grupos: VILLALTA,
"Derechazo", (ya vendido, pero expuesto.); MANOLO BIENVENIDA,
"Pase natural" MARCIAL
LALANDA, "quite de la
Mariposa"; PEPE BIENVENIDA, "Así se matan los
toros"; COMBATE DE TOROS," Dos toros",
TARARI,
" Toro de salida"; CAPOTE PERDIDO, "Toro";
UN PAR DE BANDERILLAS, "Toro", MAS PELEA
y ENSAÑAMIENTO,
"Grupo dos toros".
Muchos de los importantes personajes que frecuentaban
el selecto Círculo se interesaron por saludarle. Pero
de todos, el más importante para él, que recordaba
con emoción, fue cuando visitó su exposición
¡nada menos que examinados por él sus temas taurinos!,
el ilustre escultor y maestro Don Mariano Benlliure "que
me felicitó y me dio buenos consejos que nunca he olvidado"
Se vendió todo. Fue su primer gran éxito.
Lo interrumpió trágicamente el largo y doloroso
interregno de la guerra civil. Cuando, justamente ilusionado,
se aprestaba a recoger el fruto de su exitosa exposición,
lleno de anhelos y esperanzas, el aciago acontecer de aquella
calamidad nacional paralizó todo su horizonte, tan claramente
vislumbrado durante aquellos ensoñados días del
Círculo de Bellas Artes y se encontró con que,
cuando llegó la sensación de la gravedad de aquellos
iniciales tremendos históricos días, solo tenía
en la mano aquel toro en bronce, "MADROÑITO",
que le había encargado el ganadero salmantino y que todavía
no había ido a recoger con las 3,000 pesetas que le pidiera
y que el Mayoral le dijo que el precio le parecía "más
caro que si fuera de carne."
Con todas sus humildes pertenencias se quedó
aquel toro en su casa cuando tuvo que cerrarla para presentarse
a unas oposiciones de delineante convocadas en la base de aviación
de San Javier, en Murcia, que a efectos de situación militar
y aconsejado por uno de sus oficiales le convenía asistir.
Su madre se había marchado a Villena.
Y ni ella ni él volverían a su casa cerrada de Madrid
hasta terminada la guerra.
LA GUERRA CIVIL
En su estudio de la calle Jaén en
aquellos meses de abril a julio de 1936 había iniciado
el proyecto de hacer otra exposición, ante el éxito
que había obtenido con la de tauromaquia. La primera figura
que inició fue un desnudo de mujer que tituló "CARNAVAL
ESPAÑOL". La figura llevaba peineta y mantilla.
En su mano derecha extendida ofrecía la manzana y con la
izquierda se quitaba el antifaz. Hizo el busto de D. LUIS ORTEGA
GRANADOS, de escayola patinada. Y a mediado de él el
lanzamiento militar. En aquellos terribles primeros tiempos se
sufría la violencia y las gentes y vecinos le decían
constantemente" "Compañero, hay que definirse."
Porque como pasaporte, salvoconducto y única acreditación
documentaria mostraba aquella fotografía que, al principio
de la República, al presentar su busto simbólico
en el estudio de Barrenechea ante el Alcalde de Madrid, Pedro
Rico y otras destacadas personalidades republicanas, está
él entre ellas.
Las circunstancias de aquel tiempo le llevaron
para cubrirse ante vecinos y curiosos a modificar la figura del
"CARNAVAL ESPAÑOL" y hacer una "MILICIANA"
cambiando el antifaz por el puño cerrado, la manzana por
un fusil; cubriendo el desnudo con un "mono" y la peineta
substituyéndola por un gorro cuartelero. Varios personajes
influyentes del momento la vieron y al felicitarle le sirvieron
de amortiguador y hasta de garantía para su personal situación.
Pero si bien iba salvando su momento en aquella
dramática circunstancia sus recursos se acababan y cada
vez era más grave encontrar la solución de la comida
diaria. Su madre, como dicho, se había marchado a Villena
y para él llegó el día en el que no vio más
horizonte que volver al taller de Barrenechea que, como esperaba,
le solucionó la diaria comida, lo que era tan importante
entonces en Madrid. Entre otros trabajos hizo la MAQUETA PROYECTO
MONUMENTO A LOS HEROES DEL CALLAO. LIMA (Perú). Firmado
por Barrenechea. Y modeló el busto del Ministro CASARES
QUIROGA que, naturalmente, firmó Barrenechea, pero lo
sentaba a su mesa cada día y esto era en su caso lo que
no tenia mas remedio que atender.
Como la fabrica de Oxígeno Industrial
se había transformado en fábrica de guerra, un compañero
le invita a volver a ella y efectivamente aprovecha la ocasión
para poderse liberar, una vez más, de Barrenechea. Trabaja
en ella varios meses en la compra y acarreo del suministro de
frutas y verduras. Pero un día se cruza con otro empleado
que se conocían ambos por haber asistido antes de la guerra
a las catequistas en donde Navarro daba clases voluntarias de
dibujo a los niños y éste otro, les cantaba jotas.
El encuentro fue temeroso y en la sospecha de las gentes pronto
le dio la muestra amenazándole con denunciarle. Tal se
puso la situación que, ante nueva amenaza a Navarro cuando
iba en el carro, éste se defendió dándole
un latigazo y sin esperar la reacción abandonó el
empleo. Alguien le aconsejó presentarse al Ministerio
del Aire, porque había leído la convocatoria para
unos puestos de Delineante que le pudiera interesar y, sin pensarlo
dos veces, allá se fue y se presentó. Se admitió
su solicitud y se le envió a San Javier (Murcia). Tras
unos días allí, una vez recibidas las instrucciones
había que regresar a Madrid, pero pidió permiso
para ir a Villena (Alicante) a despedirse de su madre. Se le
concedió pero condicionado a que el viaje de Villena a
Madrid se lo tendría que pagar él al quedarse fuera
de la expedición militar.
En Villena, con el fin de ganar algún
dinero para Madrid un primo suyo, jefe de la CNT local, Ginés
Camarasa lo coloca en los talleres de fundición Rodes que
trabajan material de guerra, donde lo destinan como aprendiz en
la sección de moldeo de falsas boquillas de mortero y,
con tal perfección aprendió que sus cajas eran ,por
tal causa, reconocidas en la fundición como superiores.
Por aquellos días militarizaron por Decreto la fundición
con lo que se quedó en ella como destino militar, evitándole
el tener que marchar al frente de guerra. Su pariente, Camarasa
le encargó un BUSTO DE DURRUTI que modeló en barro
y tras exponerlo algún tiempo en las oficinas del Sindicato,
que en la requisa de guerra se había instalado en el Colegio
de las HH. Carmelitas, se volvió a la fundición
para verterlo a bronce. Así se devolvió al Sindicato
y jamás supo ya nada de él. Pero Francisco Poveda
Esquembre, recuerda haberlo visto sobre la mesita de la antesala
de Secretaría donde tuvo más de una ocasión
de admirar el busto, no muy grande, me dice, y comentar su admirable
ejecución, sobre todo por el parecido.
También por distintas autoridades se
le encargaron y realizó diversos trabajos: UN DIBUJO MURAL
de 6 X 4 m., de Pablo Iglesias para la embocadura del telón
del Teatro Chapí; en seguida le encargaron OTRO MURAL de
igual tamaño de DURRUTI también para el mismo telón,
que colocaban alternativamente y aún tuvo que hacer otro
igual, más tarde, de Ascaso. Le pagaban muy bien en especie
alimenticia, que ya muy escasa estaba, como leche, patatas, etc.,
en buena abundancia, lo que le permitía a su madre ayudar
a familias que conocía agobiadas por tener a sus padres
detenidos, "como ocurría especialmente con la que
había cedido a su madre el piso donde vivíamos,
la familia de D. Antonio Martínez Hernández, que
luego fue el primer alcalde que tuvo Villena cuando acabó
la guerra."
También hizo un dibujo a lápiz,
que tituló MODISTILLA, de una novia que posó en
el mismo taller donde ella trabajaba, en la calle
Parrales. Murió
ella y Navarro se lo llevó a Madrid cuando terminó
la guerra. Pero el padre de la chica se lo pidió y lo
trajo de Madrid y se lo regaló en uno de sus primeros viajes
a Villena. Durante su estancia en ella, hizo un dibujo a una
mujer muy conocida, 'LA TIA GORRIONA"; otro a los hijos del
encargado de su sección en la fundición; TRES RETRATOS
a lápiz de sus primas las hijas de Ginés García,
María, Paca y Celia. Hizo la MASCARILLA de un Teniente
del Ejército de tierra que se mató por accidente,
en la Colonia de Santa Eulalia, y otra del hijo del responsable
de la Fundición, que le decían RENDIJA.
FIN DE LA GUERRA CIVIL. REGRESO A MADRID.
Cuando termina la guerra civil, de su pueblo,
Villena, guarda un afecto indeleble, y de aquel tiempo que lo
abrigó para cómodamente alejarlo de la dureza de
los frentes. El final de la guerra, aquel 30 de marzo de 1939,
lo vive participando con sus paisanos en la alegría y alborozo
del fin de la dolorosa contienda. El trabajo en los talleres
metalúrgicos se ha acabado al ser recuperados por sus propietarios
y lógicamente cesar los pedidos de material de guerra.
Se queda sin empleo. Pasan los días y hay que hacer algo
para comer. El nuevo alcalde, D. Antonio Martínez, le
encarga un dibujo gigante del GENERALISIMO FRANCO, el Jefe del
Estado victorioso, que hace al carboncillo y se coloca como antetelón
en el Teatro Cine Chapí, único que entonces había
en aquella localidad. Le pagan 500 pesetas con las que, con su
madre, vuelve a Madrid.
Le reclama la aventura de su vocación
en Madrid, donde a sus 32 años y pese a su buen recuerdo
del éxito de su Exposición de Tauromaquia en el
primer trimestre de 1936, sabe que bien puede en este tiempo ser
más difícil. Pero hay que volver, como lo quiere
su madre, y regresar a la casa que dejaron cerrada.
Cuando arriban a su piso del Paseo de las Delicias
se lo encuentran desmantelado. Vacío pero con la suciedad
no de la ausencia sino de haberlo habitado alguien sin escrúpulos.
No queda nada de sus cosas. Pero ¡oh alegría!, entre
el montón de basuras de un rincón está el
toro del Mayoral y con la emoción de tan sorprendente encuentro
lo arropa como la prenda más inesperada y querida y aquella
noche primera del Madrid recuperado durmió abrazado a él.
Las sucesivas vicisitudes de la vida de éste
hombre sencillo humilde, incluso apocado; tartamudo cuyo defecto
físico influye no solo poderosamente en su carácter,
sino también en su obra que posiblemente pudo haber alcanzado
mucho antes todo lo que sus inmensas posibilidades artísticas
hacían posible, vamos a relatarlas unidas a la historia
por él mismo comentada de cada una de sus obras de mayor
personalidad o de mayor altura, ya que a partir de éste
regreso a Madrid entramos en todo el largo período de su
más intensa creación y su personal biografía
va plenamente unida a sus creaciones. La imagen de su curiosa
personalidad nos la dan ellas mismas y las circunstancias de su
realización. Nos fue posible ordenar bastante, en nuestras
conversaciones en el último año de su vida, la cronología
de sus obras mas importantes. Vamos, pues, a dedicarnos a ellas,
aunque en su descripción tengamos que volver a años
y situaciones un poco ya antes relatadas, pero más que
una reiteración servirá para darnos más cuenta
de la admirable voluntad que puso al servicio de su vocación
amada, pasando por encima de humanas debilidades y vicisitudes
que solo el tesón y lealtad a sí mismo pueden hacer
entender y comprender y hasta ser motivo de ejemplaridad.
Hemos creído que resultará así
fácil para el lector localizarlas concretamente bajo una
parte con el nombre genérico de
ITINIERARIO POR SUS
OBRAS, seguido del de la que corresponda, o vinculadas a nombres
de familias o ciudades con reiteración de ellas.
Pasamos sobre el ingente montón de obras
menores que durante su vida tuvo que hacer encontrar o completar
el pan de cada día, de las que hay en vitrinas alguna muestra
en su Estudio Museo de Villena, llevadas posteriormente a él
por su esposa, y nos ocuparemos en esa parte de ITINERARIO POR
SUS OBRAS a describir, junto a los comentarios encontrados sobre
ellas, aquellas con las que, poco a poco, en el transcurso de
su vida, (19061983), encontró la ocasión de
manifestar la grandeza de su arte.
Pero también creemos interesante incluir
antes, circunstancias y acontecimientos que en su vida se dieron,
incluso íntimos, vinculados a ellas de un modo u otro,
que son importante curiosidad tanto para conocer su humanidad
y carácter, como para resaltar el reconocimiento que aun
llegó a alcanzar en ilustres instituciones, que le dieron
el gozo de la satisfacción en su último tiempo,
contra otras que fueron siempre para él dolorosa constante
compañía.
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Pedro Hernández Marco
Escaneado y tratamiento fotográfico
" Carmen García Reig "