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noticias nacionales : LA CAPILLA MORATINA
el 19/11/2008 10:30:00 (1401 Lecturas)

LAS DOS CARAS DE LA ONU



 

Editorial de El Mundo 19-11-08

¿CUANTAS INCUBADORAS PODRIA PAGAR LA ONU CON 20 MILLONES DE EUROS?


El mismo día que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y nuestras primeras autoridades asistían en Ginebra a la inauguración de la Sala XX del Palacio de las Naciones Unidas de Ginebra, cuya cúpula es obra de Miquel Barceló, nuestro enviado especial a la guerra del Congo, Javier Espinosa, fotografiaba el interior de un improvisado hospital junto a una base de la organización internacional en el que un niño agoniza deshidratado y un recién nacido tiene que ser calentado a la luz de un flexo, a modo de «incubadora casera», como define ese acomodo un sanitario de Médicos Sin Fronteras.

 

Habrá quien pueda tachar de demagógico que llevemos hoy esas dos imágenes a nuestra portada, pero tienen un punto común: fueron obtenidas con muy pocos minutos de diferencia. Y a la vista de ambas es imposible sustraerse a una pregunta: ¿Cuántas incubadoras podría pagar la ONU con los 20 millones de euros que ha costado la nueva Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de las Civilizaciones? Además, lo que de verdad es demagógico es alegar que con elementos suntuarios -por artísticos que éstos sean- se ayuda al progreso de los países pobres.

Más allá de la polémica originada en España, en cuanto a si cabe destinar dinero público, incluidos fondos de Ayuda al Desarrollo, a decorar la infraestructura inaugurada ayer, el problema que se plantea es de mayor envergadura. ¿Debería la ONU tener otras prioridades distintas a engalanar sus espacios administrativos o representativos en un momento en el que tiene que atender graves conflictos internacionales? Parece claro que si a las ONG se las evalúa en función de su eficacia, ponderando qué proporción de sus fondos se traduce en ayuda humanitaria y qué cantidad se pierde en otros menesteres, una regla similar de austeridad debería ser norma obligada en Naciones Unidas.

La realidad es que mientras Ban Ki-moon se fotografía en Ginebra orgulloso de la renovación del patrimonio de la ONU, la institución se lava las manos y sigue sin atender las llamadas de socorro de las organizaciones de ayuda que trabajan en el Congo. Mientras mantiene allí una misión de 4.500 militares para un país que casi quintuplica la superficie de España, se suceden los asesinatos y miles de refugiados comienzan a morir de cólera. La ONU, que está obligada a dar ejemplo y dejar muy claro para qué fue fundada, ayer no lo hizo.


La capilla Moratinos - Barceló pintando con un cañónA DIESTRA Y SINIESTRA

Paellas Barceló

DAVID TORRES - El Mundo 19-11-08

Nada más adecuado para redecorar un techo de la ONU que una paella made in Barceló. La absoluta inutilidad, la profunda estulticia que emana de ese organismo internacional ha encontrado su perfecto reflejo en el trabajo del artista mallorquín. La ONU pasará a la Historia por el hosco zapateado que Nikita Kruschev se marcó en su día, por la airosa pistola con que Yaser Arafat adornó un discurso de paz y por la cúpula coloreada de Barceló. La crearon para evitar guerras pero, a falta de pan, buenas son tortas, y pocas tortas más floridas que esta paella galáctica que Barceló ha estampado en Ginebra al módico precio de 20 millones de euros.

Los críticos de arte ya se están rompiendo la sesera suponiendo qué habrá querido pintar el artista, cuáles eran sus motivaciones profundas. Algunos han hablado de la caverna platónica en technicolor, otros de un océano congelado, pero Marta Rivera de la Cruz (que la ve sin ponerse anteojeras) se ha sacado de la manga las cuevas del Drach después del paso de un ejército de colegiales armados con rotuladores carioca. La verdad es que la cúpula es un autorretrato de Barceló, que ha querido reflejar en las audaces estalactitas de colores su último peinado punk.

El propio Barceló ha dicho que los brotes de colores «saltan a los ojos del espectador». Quizá lo que quiso decir es que, si se caen, te pueden saltar un ojo. También lo ha comparado con un platillo volante dentro de otro platillo volante. Más bien parece una paellera destinada a batir el record Guiness, con una paella fosilizada con camarones y gambas en franco estado de putrefacción. En una época de crisis, en que las inmobiliarias languidecen y los constructores suspiran ante la falta de suelo urbanizable, Barceló ha tenido que lidiar con 1.400 m² a puro golpe de manguera.

Moratinos se ha apresurado a comparar la cúpula con la Capilla Sixtina. Se ignora qué habría fumado antes el pobre hombre. El rey Juan Carlos I también ha comentado la «indudable belleza» de este pastelazo extraído a medias entre Disneyworld y un restaurante chino con unos términos inextricables y llenos de desinencias. El más curioso de todos es «multifacético». «Multifacético» quiere decir, como todo el mundo sabe, «mucha cara», «mucha jeta». La que hace falta para embolsarse una pastizara destinada a fondos para Ayuda al Desarrollo con el fin de emborronar una boñiga en cinemascope.

Pero es lo menos que se merecen los delegados de la ONU: pasear por la sala de la Alianza de Civilizaciones con la amenaza de que cualquier día una de las estalactitas se rompa y les empale. La cúpula de Barceló representa la precariedad de un nuevo orden mundial donde los continentes viajan a la deriva en pateras, donde el día menos pensado un país africano se parte y nos viene a caer en todo el centro de Europa.
 


La capilla moratinos - La paella BarcelóLa factura del "Buenismo"

Editorial ABC Jueves, 13-11-08

PUEDE que el arte no tenga precio, como declaró el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, pero eso será para quien pueda pagárselo y, en cualquier caso, con cargo a su bolsillo. Además, no va a ser suficiente tan apodíctico pensamiento para evitar que el Gobierno tenga que dar más y mejores explicaciones de lo que está pasando con la obra del gran pintor Miquel Barceló en la cúpula de la sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones, creada en la sede de Naciones Unidas, en Ginebra. Al margen de los valores artísticos de la creación de Barceló, su flamante obra va a suponer un gasto desproporcionado para las arcas del Estado español, con el agravante de que una parte de la factura -500.000 euros- se proyectó con cargo al Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD). El Gobierno socialista se ha visto obligado a salir al paso de una justificada polémica, pero está utilizando unos argumentos que empeoran aún más su responsabilidad por este derroche de dinero público. El coste total de la obra de Barceló rondará los veinte millones de euros, de los que ocho serán sufragados por el Estado y el resto, por bancos y empresas privadas, aunque algunos de estos patrocinadores han recortado o anulado sus aportaciones, lo que supondrá un notable incremento del coste para las arcas públicas.

La prodigalidad del Ejecutivo se agrava por el hecho de que la obra de Barceló está financiada en parte con fondos de ayuda al desarrollo (FAD), que fueron creados, según dice el Instituto de Crédito Oficial en su página web, «para otorgar ayudas financieras de carácter concesional a países en vías de desarrollo, a sus instituciones públicas o a sus empresas residentes, así como a instituciones financieras multilaterales». Obviamente, la Fundación Onuart no reúne uno solo de estos requisitos, ni el proyecto financiado por el acuerdo del Consejo de Ministros de 14 diciembre de 2007 es de cooperación con países en vías de desarrollo. El representante español ante la sede de la ONU en Ginebra defendió con argumentos realmente extravagantes la utilización de dinero del FAD, afirmando que todo lo que tenga que ver con los Derechos Humanos es una ayuda al desarrollo y al multilateralismo. Curiosa forma de explicar que el pago de, por ahora, ocho millones de euros por la decoración de una sala de la ONU es un ayuda al Tercer Mundo y a la cooperación entre Estados. Además de inverosímil, la explicación adolece de secretismo, porque el Gobierno no quiere desglosar el coste total de la obra, escudándose en que este asunto concierne a la Fundación Onuart, pero olvidando que el dinero empleado es público. Tampoco conviene olvidar el sorpendente papel del vicepresidente de la Fundación y embajador de España en Moscú, quien ha iniciado una «gira» entre autonomías para pedir dinero para la obra.

Es lícito dudar de si se está financiando una obra de arte, un acto de falso multilateralismo o, simplemente, la imagen buenista del Gobierno en su idilio con la ONU. Sea cual sea la respuesta, el dinero procede de los impuestos de los españoles y el FAD tiene un destino tasado por su propia naturaleza de instrumento de apoyo a los países de ayuda en desarrollo. Noticias como ésta resultan escandalosas tanto por el hecho en sí mismo -que Intermón Oxfam califica de dispendio «inadmisible y alarmante»- como por la ausencia total de reacción institucional para depurar responsabilidades por una aplicación de fondos impropia para los fines que le corresponden. El Estado español debe contar con instituciones realmente independientes que aseguren a los ciudadanos la transparencia en la gestión del dinero público. Hay que revisar en profundidad el sistema de intervención en los gastos de las administraciones públicas y es prioritario frenar cuanto antes la extensión del descontrol en la gestión de los recursos del Estado. El arte tiene precio y el dinero tiene dueño, aunque no lo sepan en un Gobierno que se presentó a sí mismo como el de la austeridad y la contención.



Innauguración de la Capilla Moratinos en la ONU, el Rey de Esapañ con la Alianza de las CivilizacionesLos técnicos estimaron en 4 millones de euros la reforma de la sala: costó 20

ABC Miércoles, 19-11-08
R. V.
GINEBRA. Un gasto de renovación de la sala de la ONU, que sus propios técnicos estimaron en 4 millones, según ha sabido este diario, España ha tenido a bien quintuplicarlo. La propia asignacion del artista, que debía inmortalizar el proyecto presidencial de una Alianza de Civilizaciones, era ya de hecho muy superior a tal presupuesto, con o sin la comisión de su galerista. Pero el día de la feliz inauguración ginebrina, Ministerio, artista y Fundación Onuart seguían pasándose la pelota sin presentar un papel. Tras el acto, Moratinos y Barceló cancelaron su encuentro previsto con la prensa.

Sin juzgar la obra, el historiador y crítico de Arte Delfín Rodríguez se escandaliza, dadas las carencias «de supervivencia de museos y patrimonio». De modo similar lo hacían ayer diplomáticos, citando las escaseces de presupuesto en el propio servicio exterior o en Cooperación y Desarrollo. Personas y empresas ligadas a la Fundación Onuart, que preside el ministro Moratinos, dicen no haber visto ni conocer los términos del contrato. Pero, ¿debe hoy un gran artista aceptar encargos del estado? «Naturalmente», respondía ayer a este diario el director del Prado, Miguel Zugaza, «¿quién lo haría si no?»

El artista respondía días antes a un periódico que estaría «harto de políticos» y habría decidido «mantenerse al margen», pero ayer pasaba con soltura del brazo de Narcís Serra al de Sonsoles Espinosa y al del presidente balear, Francesc Antich, en un continuum de alegría política consagradora. Sólo a la prensa daba de inmediato la espalda, a la mención de la controversia: «No hablo de polémicas». Como decía un diplomático cercano a la Fundación Onuart, «si quiere transparencia, que empiece por decir cuánto pidió» por participar, «y si le incomoda el origen de algunos fondos, que anuncie su entrega a una ONG».

Aunque artista y ministro persisten en retener toda información sobre los honorarios del primero, distintas estimaciones cifran en 6 millones de euros el dinero cobrado del erario público. A estas alturas, en que la propia Oficina de Información Diplomática está preocupada por «la pésima política de transparencia informativa» en Exteriores, el Gobierno sigue sin informar siquiera de si, el que es posiblemente el mayor contrato público individual a un artista en muchos años, fue un concurso, bajo qué condiciones se concedió o si el galerista suizo Bruno Bischofberger se ha llevado un millón de euros. O si suma su apoyo electoral al vídeo progobierno antes, después o en medio de su contrato. «El propio Gobierno debería tener la cautela de no contratar sin concurso a quien le apoya públicamente», además de serlo, la mujer del César «también debe parecer honesta». Ayer, el embajador Juan Antonio March se reía entre los suyos diciendo: «Sí, confieso, yo soy el culpable, soy el pecador, pero mirad qué bonito», decía de la obra que quintuplicó el presupuesto de la ONU.

El historiador del Arte Ángel González considera que el problema sería de política artística: «Intentan pasar el embolado a los expertos, pero todo el dinero es público y el arte es por tanto un asunto político. Es el ministro el que tiene que presentar ante el Parlamento todas sus explicaciones».


 

La costosa Alianza de civilizaciones

La costosa Alianza de civilizaciones

Todo sobre la polémica obra encargada por Exteriores para la sede de la ONU


¿Ha plagiado Barceló La Cueva de la Flauta de Caña en China?

Cueva Flauta de Caña

Cueva de la flauta de caña (Reed Flute Cave). Guilin. La cueva de la flauta de caña está situada al pie de la colina Guangming a las afueras de Guilin. Se trata de una magnífica cueva cárstica de piedra caliza con un recorrido de unos 500 metros.

Cueva Flauta de Caña. Cueva Flauta de Caña. Cueva Flauta de Caña. Cueva Flauta de Caña.

Cueva Flauta de Caña. Cueva Flauta de Caña. Cueva Flauta de Caña. Cueva Flauta de Caña.

 

 

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